No decidimos cómo será el vino; en Piedra Sagrada tenemos la suerte de poder dejar que la naturaleza se exprese cada año. Es un proceso largo, que llevamos a cabo con rigor, paciencia, un gesto preciso y la voluntad de no tomar atajos. El tiempo es nuestro aliado.
No decidimos cómo será el vino; en Piedra Sagrada tenemos la suerte de poder dejar que la naturaleza se exprese cada año. Es un proceso largo, que llevamos a cabo con rigor, paciencia, un gesto preciso y la voluntad de no tomar atajos. El tiempo es nuestro aliado.
Es Éric Verdier, especialista en análisis sensorial comparativo de grandes vinos, experto en clasificación de terruños vitivinícolas, quien confirmó la magia de este lugar de 3,8 hectáreas descubierto por Arturo Pérez Rojas. Desde entonces, en un diálogo espiritual con nuestro padre, realiza una selección drástica de los diferentes jugos de fermentaciones nativas y determina el ensamblaje final puesto en barricas nuevas de roble francés.
Después de varios meses de crianza, según la cosecha, Piedra Sagrada es embotellado. Pero no es hasta 5 años más tarde que será ofrecido a los amantes de los grandes néctares.
Es Éric Verdier, especialista en análisis sensorial comparativo de grandes vinos, experto en clasificación de terruños vitivinícolas, quien confirmó la magia de este lugar de 3,8 hectáreas descubierto por Arturo Pérez Rojas. Desde entonces, en un diálogo espiritual con nuestro padre, realiza una selección drástica de los diferentes jugos de fermentaciones nativas y determina el ensamblaje final puesto en barricas nuevas de roble francés.
Después de varios meses de crianza, según la cosecha, Piedra Sagrada es embotellado. Pero no es hasta 5 años más tarde que será ofrecido a los amantes de los grandes néctares.

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El trabajo en la viña requiere atención constante. Una poda corta, a medida para cada cepa, varios desbrotes, deshojes, vendimias en verde, se suceden a lo largo de la temporada. El trabajo de la tierra se realiza manualmente con gran respeto por los suelos. En el momento de la vendimia manual, nuestras bayas se cosechan con un grado Brix ideal de 24,5° porque la experiencia nos ha demostrado que, en este terruño, nuestro cabernet sauvignon necesita esto para expresar toda su riqueza.
Convencidos de que el vino se hace en la viña, el trabajo en la bodega acompaña delicadamente nuestras uvas, sin ningún añadido de levadura, nutriente o enzima. Así, bajo la acción exclusiva de las levaduras propias de nuestro terruño, aportamos el 100% de este lugar a la botella.
Hoy, nuestra producción oscila entre 3000 y 8000 botellas por año, debido a las condiciones climáticas y también porque eliminamos lo que no es digno de la cosecha en curso. Nuestro compromiso: ofrecer a los amantes del vino cada año la experiencia única de una cosecha singular.
Piedra Sagrada es un vino de terruño; un vino donde la variedad de uva se desvanece en favor de la complejidad aromática y gustativa y se convierte en el vector de la expresión de un terruño único. Es esta característica la que nos permite tener cosechas tan diferentes, joyas incomparables, dotadas de una elegancia común, la firma de este gran vino.
Degustar Piedra Sagrada es, a través de la unión perfecta de la planta y su tierra, acercarse a lo divino.
El trabajo en la viña requiere atención constante. Una poda corta, a medida para cada cepa, varios desbrotes, deshojes, vendimias en verde, se suceden a lo largo de la temporada. El trabajo de la tierra se realiza manualmente con gran respeto por los suelos. En el momento de la vendimia manual, nuestras bayas se cosechan con un grado Brix ideal de 24,5° porque la experiencia nos ha demostrado que, en este terruño, nuestro cabernet sauvignon necesita esto para expresar toda su riqueza.
Convencidos de que el vino se hace en la viña, el trabajo en la bodega acompaña delicadamente nuestras uvas, sin ningún añadido de levadura, nutriente o enzima. Así, bajo la acción exclusiva de las levaduras propias de nuestro terruño, aportamos el 100% de este lugar a la botella.
Hoy, nuestra producción oscila entre 3000 y 8000 botellas por año, debido a las condiciones climáticas y también porque eliminamos lo que no es digno de la cosecha en curso. Nuestro compromiso: ofrecer a los amantes del vino cada año la experiencia única de una cosecha singular.
Piedra Sagrada es un vino de terruño; un vino donde la variedad de uva se desvanece en favor de la complejidad aromática y gustativa y se convierte en el vector de la expresión de un terruño único. Es esta característica la que nos permite tener cosechas tan diferentes, joyas incomparables, dotadas de una elegancia común, la firma de este gran vino.
Degustar Piedra Sagrada es, a través de la unión perfecta de la planta y su tierra, acercarse a lo divino.
Fue Jacques Luxey, fundador de las degustaciones del Grand Jury, quien detectó su talento único: “Un don excepcional y singular, una pasión devoradora, una conciencia y una aplicación en cada instante, hacen de Éric Verdier, sin duda, el mejor catador del mundo.”
A los 21 años, fue seleccionado entre los 40 mejores catadores del mundo para participar en la prestigiosa degustación de las añadas de Petrus de 1926 a 1976. Enfrentado a las celebridades de la profesión, fue clasificado en segundo lugar. En 1988, publicó su primer “dossier de dégustation” en el que hablaba de moléculas, acidez, iones, aniones, levaduras… Fue el inicio de una carrera dedicada al análisis fino y preciso de los grandes vinos más prestigiosos.
Cuenta con el apoyo de los grandes nombres de la viticultura mundial: Émile Peynaud, Jean-Paul Gardère (Château Latour), Henri Jayer (Vosne-Romanée), Conde Alexandre de Lur Saluces (Château Yquem), Gianfranco Soldera, Didier Cuvelier (Château Léoville Poyferré), Marcel Guigal, Claude Ricard (Domaine Chevalier), Jean Lenoir (Le Nez du Vin)…
“Éric Verdier se afirma como un catador excepcional, capaz de un análisis más que fino del vino.”
Henri Jayer, propietario en Vosne-Romanée.
“Peregrino incansable, libre como el aire, sigue su camino, obstinado, riguroso y tan competente. Es un placer expresar aquí mi admiración por su obra.”
Jean-Paul Gardère, ex-director de Château Latour.
“Éric Verdier ha emprendido una obra colosal. Un trabajo de esta envergadura nunca se ha realizado en Francia, es una verdadera Biblia. Éric tiene dones de catador fuera de lo común.”
Marcel Guigal, viticultor en Ampuis.
http://www.eric-verdier.com/
Fue Jacques Luxey, fundador de las degustaciones del Grand Jury, quien detectó su talento único: “Un don excepcional y singular, una pasión devoradora, una conciencia y una aplicación en cada instante, hacen de Éric Verdier, sin duda, el mejor catador del mundo.”
A los 21 años, fue seleccionado entre los 40 mejores catadores del mundo para participar en la prestigiosa degustación de las añadas de Petrus de 1926 a 1976. Enfrentado a las celebridades de la profesión, fue clasificado en segundo lugar. En 1988, publicó su primer “dossier de dégustation” en el que hablaba de moléculas, acidez, iones, aniones, levaduras… Fue el inicio de una carrera dedicada al análisis fino y preciso de los grandes vinos más prestigiosos.
Cuenta con el apoyo de los grandes nombres de la viticultura mundial: Émile Peynaud, Jean-Paul Gardère (Château Latour), Henri Jayer (Vosne-Romanée), Conde Alexandre de Lur Saluces (Château Yquem), Gianfranco Soldera, Didier Cuvelier (Château Léoville Poyferré), Marcel Guigal, Claude Ricard (Domaine Chevalier), Jean Lenoir (Le Nez du Vin)…
“Éric Verdier se afirma como un catador excepcional, capaz de un análisis más que fino del vino.”
Henri Jayer, propietario en Vosne-Romanée.
“Peregrino incansable, libre como el aire, sigue su camino, obstinado, riguroso y tan competente. Es un placer expresar aquí mi admiración por su obra.”
Jean-Paul Gardère, ex-director de Château Latour.
“Éric Verdier ha emprendido una obra colosal. Un trabajo de esta envergadura nunca se ha realizado en Francia, es una verdadera Biblia. Éric tiene dones de catador fuera de lo común.”
Marcel Guigal, viticultor en Ampuis.
http://www.eric-verdier.com/